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El Señor de los Anillos: La Primera Edad del Sol

Llegamos a la tercera parte de esta serie de escritos acerca de la historia de la Tierra Media, el mundo que acoge los acontecimientos de las trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit, de J. R. R. Tolkien. Si os perdisteis la anterior entrega en la que hablamos de la Edad de los Árboles, la podréis ver aquí. Hoy os presentamos La Primera Edad del Sol. Aviso para navegantes, hay mucho nombre y mucho parentesco, así que no tengáis prisa y disfrutad con calma de la historia de la Tierra Media

Antes de comenzar se debe decir que todo lo que aquí se recoge está escrito en El Silmarillion la recopilación de libros del autor publicada de forma póstuma por su hijo, Chistopher Tolkien.

Lo último que aconteció en la Edad de los Árboles fue la llegada de Fingolfin a Beleriand. También aconteció la muerte de Fëanor, rey de los Noldor a manos del jefe de los balrog, Gothmog. Por último, surgen los primeros hombres en la tierra de Hildórien, al este.

Cuando Fingolfin llega por fin a Beleriand, el primogénito de su hermano, Maedhros, y heredero al trono de los Noldor, decide como muestra de arrepentimiento por abandonarlos en Valinor cedérselo a su tío. El rey de los Noldor pasó entonces a ser Fingolfin.

Galadriel y Celeborn

Los Noldor se distribuyeron por todo el territorio de Beleriand, uniéndose a los elfos de Thingol y a los de la costa, liderados por Círdan (pariente de Thingol). En ésta época se conocen y se enamoran Galadriel (hija de Finarfin) y Celeborn (pariente de Thingol). Ambos son recordados por aparecer en “La Comunidad del Anillo” y ayudar a la Compañía a avanzar por los bosques.

Cuando se hubieron asentado, los Noldor solo recibieron ayuda de uno de los Valar, Ulmo. Éste instó a estos elfos a que buscaran lugares escondidos para levantar sus ciudades en vistas a una posible invasión de Morgoth. En respuesta a la preocupación de Ulmo, Turgon (hijo de Fingolfin) construyó Gondolin y Finrod (hijo de Finarfin) construyó Nargothrond.

Nargothrond

Pasaron los años en los que los Noldor se adaptaron a su nuevo hogar, que resulta que se encontraba al sur de la fortaleza de Angband, lugar donde se ocultaba Morgoth. Éste asaltó a los elfos de Beleriand, pero resultó en un intento fallido. Tras esta afrenta, se inició el asedio de Angband por parte de todos los Noldor. Este asedio duró cuatrocientos años, en los cuales reinó la paz, pues Morgoth estaba con sus fuerzas mermadas y nadie impedía a los elfos Noldor campar a sus anchas por Beleriand.

Por otro lado, durante esos cuatrocientos años no hubo manera de tomar la fortaleza ni de dar matarile a Morgoth. También, el Valar más malo, aumentó el número de sus tropas de orcos y dragones, preparándose para la represalia. Solía mandar espías desde el norte, por donde nadie le tenía vigilado, para que bajaran a Beleriand a echar un vistazo a su enemigo. Mientras tanto, los elfos vivían en paz y se estaban acostumbrando a ella.

También se da la llegada de los hombres a Beleriand durante este periodo. Éstos estuvieron extendiéndose por toda la Tierra Media desde su llegada al mundo. Finrod fue el primer Noldor en encontrarse con ellos, cerca de las montañas azules. Los hombres se terminaron por unir en la cruzada de los elfos, yendo a dar apoyo a Fingolfin, a Maedhros y a Angrod y Aegnor (hijos de Finarfin).

Finrod con los primeros hombres en Beleriand

Morgoth, que estaba ansioso por un poco de acción después de cuatro siglos parado, decide sacar a pasear a todas sus tropas. Gracias a su aumentado y mejorado ejército, acabó con el asedio de Angband y dio inicio y fin a la batalla de la Llama Súbita, derrotando por completo a los Noldor.

Las consecuencias de la derrota para los Noldor fueron: la dispersión de los hijos de Fëanor. Angrod y Aegnor fueron asesinados y sus tierras fueron pasto de saqueadores, solo un grupo de hombres pudo escapar. Fingolfin, en el oeste de Beleriand, consiguió detener las tropas oscuras de Morgoth, pero Orodreth (hijo de Finarfin) tuvo que refugiarse en Nargothrond junto con Celegorm y Curufin (hijos de Fëanor). Sauron, que hasta ahora había estado siempre con su amo, tomó la torre de Minas Tirith, antigua fortaleza de Orodreth.

Los únicos tres reinos elfos que quedaron a salvo fueron Doriath (reino de Thingol), Gondolin y Nargothrond. Esto supuso para los elfos una gran pérdida, tanto que Fingolfin lo dio todo por perdido, y decidió ir a Angband a retar a Morgoth a un duelo individual y a muerte. Fingolfin demostró tener una voluntad férrea, luchando con el tirano por más de diez horas e hiriéndole varias veces, desfigurando su rostro y amputándole un pie. Pero al final, el Valar lo acabó matando. Quien rescató el cadáver del rey de los Noldor no fue otra que el rey de la Águilas, Thorondor.

Fingolfin contra Morgoth

El trono pasó entonces al hijo primogénito de Fingolfin, Fingon. El hijo de Fingon, Gil-Galad, fue enviado a las costas con Círdan debido a su corta edad. La mayoría de los hombres que aún quedaban en el norte fueron traicionados por uno de los suyos, haciendo que les asesinaran a todos. Pero uno de ellos se salvó y escapó hasta llegar a Doriath. Éste se llamaba Beren y se enamoró de Lúthien, la única hija del rey Thingol.

Ya sabemos cómo va a terminar esto. Los hombres son mortales “bla-bla-bla”, no te puedes casar con mi hija inmortal “bla-bla-bla”. Entonces le retó a que si quería la mano de su hija, Beren debería traer a Thingol uno de los Silmaril (aquellas piedras luminosas que Fëanor forjó) de manos de Morgoth. Frente a toda desventaja, el hombre le echó bemoles y para allá que fue.

Beren fue a pedir la ayuda de Finrod, pues el padre del humano había le había salvado la vida hacía años. El elfo pidió ayuda a su pueblo, pero solo respondieron a la llamada diez. ¿Por qué?, pues resulta que Celegorm y Curufin conspiraban contra Finrod y su trono. Manipularon las mentes de los elfos con el fin de acabar con él.

Beren con el Silmaril

Beren, acompañado de Finrod y los diez elfos que se ofrecieron a ayudarles partieron hacia el norte, dirección Angband. Pero si recordáis, en la torre de Tol-in-Gaurhoth (antigua Minas Tirith) se ocultaba Sauron. Éste los capturó y derrotó a Finrod en combate. Tras esto, mandó a Draugluin, un lobo siervo suyo, para que acabara con el resto de la compañía uno a uno. Cuando el lobo estaba a punto de culminar su tarea matando a Beren, Finrod apareció y lo mató a pelo, sin armas, lo cual le costó la vida. Pero la verdadera salvadora del hombre fue Lúthien, que llegó acompañada de un can de guerra llamado Huan, con el que derrotó a los lobos que quedaban.

Mientras tanto, en Nargothrond, el pueblo pedía la muerte de Celegorm y Curufin, pues no prestaron ayuda a su antiguo rey. Pero Orodreth, actual soberano, prefirió que fueran desterrados.

La pareja del año junto con su perro fueron a visitar Angband y a Morgoth. Lúthien durmió a todos los seres que allí había y esto ayudó a que Beren se escurriera por los pasillos de la fortaleza hasta encontrar los Silmaril. Tras robar uno y comenzar la huida, se toparon con un lobo de Morgoth, que arrancó la mano donde tenía Beren el Silmaril. Éste casi muere por la pérdida de su brazo, pero las águilas llegaron a tiempo para llevarlos de nuevo al reino de Doriath.

El lobo de Morgoth, que se llamaba Carcharoth, fue en busca de su presa, pero se topó con Huan. Ambos canes murieron y Thingol pudo recuperar el Silmaril del interior del lobo. Finalmente, dejó a Beren y a su hija que se casaran. Ambos fueron a Ossiriand y allí tuvieron un hijo.

Carcharoth contra Huan

Maedhros, motivado por la historia del hombre y la elfa, formó una alianza para acabar definitivamente con Morgoth. Todos los pueblos de Beleriand se vieron involucrados, excepto Doriath y Nargothrond. Dispusieron dos ejércitos, uno al este y otro al oeste de Angband. Pero por desgracia, el hombre es corrupto, y los que formaban parte de las filas del ejército del Este, el que dirigía Maedhros, fueron corrompidos por Morgoth, fomentando así la dispersión del ejército. El líder y sus hermanos lograron escapar hacia el sur, pero tuvieron que dejar a sus compañeros solos ante el peligro. Éstos, comandados por Fingon tuvieron que hacer frente a las tropas de Morgoth en solitario. No acabó muy bien. Esta batalla fue conocida como Nirnaeth Arnoediad (traducido, Batalla de las Lágrimas Innumerables).

Tras esta batalla solo quedaban cuatro pueblos en Beleriand: Gondolin, Doriath, Nargothrond y los puertos del oeste. Morgoth no tardó en atacar los puertos, haciendo que los elfos que allí vivían tuvieran que huir hacia la Isla de Balar, evitando así que los orcos les siguiera, pues temían el agua con todo su ser y se negaban a ir en barco.

Así pues, Morgoth capturó al único superviviente de esta batalla, Húrin, maldiciéndolo a observar cómo los suyos encontrarían un horrible final. Thingol crió a su hijo, Túrin, pero cuando fue adulto, se fue de Doriath, no sin antes matar por error al capitán más importante de las tropas del rey.

Húrin

Después de esta desafortunada acción, su calvario continuó, pues en Nargothrond propuso estrategias de ofensiva abierta. Esto produjo que la ciudad, que hasta ahora había permanecido oculta, fuera por fin visible para Morgoth. Los orcos fueron para allá y destruyeron la ciudad entera, dando muerte a su rey, Orodreth y a su hija.

Finalmente, Húrin fue liberado y partió hacia Gondolin, donde pidió a voces desde lo alto del monte a Turgon que le dejara entrar. El monarca obvió la petición del elfo, pero para Morgoth fue suficiente, pues los gritos de su antiguo prisionero le bastaron para conocer el paradero aproximado de la ciudad.

Mientras las ciudades colindantes eran asediadas, el rey Thingol estaba anonadado y enganchado al Silmaril que Beren le trajo. El rey mantenía relaciones con los enanos, los cuales habitaban las montañas azules y de vez en cuando salían de sus cuevas para ayudar a los elfos en la construcción de elementos urbanos. Thingol les pidió que engarzaran el Silmaril en un colgante, así siempre estaría con él.

Thingol y los enanos

Pero los enanos, que aceptaron el encargo, quedaron embelesados por la belleza de su obra. Así, decidieron matar a Thingol para poder afanar su tesoro. Los elfos, bastante molestos, mataron a todos los enanos que habían participado en el regicidio, pero dos de ellos lograron escapar y volver a las montañas azules. Allí reunieron un gran ejército de enanos y partieron a luchar contra Doriath. Melian, la esposa de Thingol, cuando cónyuge fue asesinado partió de la ciudad, dejando desprotegidos a todos los elfos que allí vivían. Esto ayudó a los enanos a entrar y saquear Doriath entera.

Las nuevas de estos hechos llegaron a Ossiriand, donde Beren y Lúthien vivían con su hijo Dior. Cuando se enteraron de esta afrenta, Beren y Dior partieron al norte junto un gran destacamento de soldados de la ciudad donde estaban y un grupo de Ents, pastores de árboles. Así alcanzaron a los enanos justo cuando llegaban de su saqueo y consiguieron derrotarlos a todos en la batalla de Sarn Athrad (traducido, Vado de Piedra). Beren asesinó al rey enano, recuperando así la joya y dándosela a su hijo.

Beren y Lúthien volvieron a Ossiriand y allí murieron de viejos, la mejor muerte que hay. Por su parte, Dior marchó al bosque donde antes estaba Doriath para intentar erigir una nueva ciudad sobre los cimientos de la que fue en su día de su abuelo. Sin embargo, los siete hijos de Fëanor, que aún estaban por allí, se enteraron de que Dior tenía uno de los Silmarils que su padre creó. Éstos fueron a atacarle para robárselo. En la batalla murieron Celegorm, Curufin y Caranthir, pero también cayó Dior. El sacrificio de tres hermanos fue en vano, pues la hija del fallecido Dior, Elwing, logró escapar hacia el sur con un grupo de su gente y la joya del Silmaril.

Mapa de Beleriand

Mientras esto tenía lugar, Morgoth seguía espiando a Turgon. Ulmo mandó a un hombre llamado Tuor para que le avisara de que debían abandonar Gondolin, pues Morgoth solo podía ser derrotado por los Valar. Por desgracia, el monarca no escuchó el consejo del Valar y se encerró en la ciudad junto con Tuor. Éste no perdió el tiempo y se casó con la hija del rey, Idril. Tuvieron un hijo llamado Eärendil. También estaba en la ciudad Maeglin, sobrino del rey. Este deseaba a su prima y esto le llevó a traicionar a los suyos, dando a los siervos de Morgoth la ubicación exacta de la ciudad siempre y cuando le permitieran quedarse con Idril.

Morgoth llegó con su ejército y arrasó con todo. Turgon y Maeglin murieron allí, pero Tuor e Idril lograron huir utilizando un pasadizo secreto hacia el sur. Llegaron a las costas y huyeron, pero dejaron atrás a su hijo Eärendil, el cual se casó con Elwing, la hija de Dior. Finalmente, estos tuvieron dos hijos: Elrond y Elros.

El agente Smith

Aún quedaban hijos de Fëanor en la Tierra Media y estos querían recuperar el Silmaril, por lo que atacaron a los que quedaron del primer intento. Murieron Amras y Amrod y Eärendil y Elwing lograron escapar por el mar llegando a Valinor.

Éstos pidieron ayuda a los Valar en nombre de elfos y hombres, los cuales accedieron a ayudar, mandando un ejército de Maiar y elfos a la Tierra Media. Tuvo lugar la mayor batalla jamás vista hasta la Primera Edad del Sol, masacrando a los ejércitos de Morgoth. Tanto dragones, como balrogs sucumbieron ante el poder de Valar y sus tropas. Finalmente consiguieron capturar al malvado, el cual fue llevado de nuevo a Valinor, donde fue condenado a permanecer encerrado hasta el fin de los días.

Fue tal la fuerza del choque entre las tropas de Valinor y de Morgoth que la tierra tembló, el mar inundó la tierra de Beleriand por completo. Los Valar recuperaron los Silmaril que aún tenía Mogorth en su poder, pero Maedhros y Maglor los robaron y se los quedaron. Pero al haber llevado a cabo tantos actos atroces, no les consideraron dignos y las gemas les quemaron las manos. Maglor lanzó su Silmaril al vasto mar, y Maedhros se lanzó al cráter de un volcán con la gema en la mano.

La Tierra Media con Beleriand anegado

Eärendil fue compensado con un barco volador, el mismo en el que huyó a Valinor, y así se convirtió en la estrella más brillante del firmamento, siendo el Silmaril de su colgante el foco de dicha luz. Así, cada uno de los Silmaril acabaron en la tierra, el mar y el cielo.

La maldición de los Noldor fue anulada y los Valar los perdonaron, haciendo así que pudieran volver a Valinor si así lo deseaban. Muchos decidieron volver, pero otros se quedaron en la Tierra Media. Gil-Galad, el ahora rey de los Noldor fue uno de los que se quedaron. También se quedaron Círdan, Galadriel, Celeborn, Elrond y Elros. Estos dos últimos, al ser mestizos, podían elegir si pertenecer a la raza de los hombres o de los elfos. Elrond escogió ser elfo, mientras que su hermano, Elros, decidió ser hombre.

Los Valar hicieron surgir una isla en medio del mar entre Valinor y la Tierra Media. Se le bautizó con el nombre de Númenor y allí fueron los hombres que ayudaron en la lucha contra Morgoth, siendo el líder de todos ellos Elros.

Númenor

Todo había acabado, pero quedaba un cabo suelto: Sauron. Nadie se preocupó por perseguirle y por capturarle, y éste quedó vagando libre por la Tierra Media.

Con estos hecho termina la Primera Edad del Sol. La semana que viene volveremos con la siguiente etapa de la historia de la Tierra Media, la cual es muy probable que sirva de inspiración para la tan sonada serie de El Señor de los Anillos que está en desarrollo. ¡No os la perdáis!

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