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Trastornos Mentales con Nombres de Disney

Disney y sus aventuras animadas encierran montones de mensajes para con sus protagonistas, incluso retratándolos con ciertas facetas venidas directamente de nuestra realidad, y que se manifiestan en el apartado de los trastornos mentales. Estos secretos asociativos a veces se refieren a colectivos o a casos concretos. Apelando a condiciones que son conocidas por el hombre, pero no tan perceptibles en una historia común.

Hoy veremos todas las facetas del apartado mental y de comportamiento asociadas, así como posibles males a nivel genético. Habiendo casos más remarcados que otros, lo cierto es que incluso aquel personaje que pueda engendrar duda (pues Disney nunca lo elucubrará de forma directa al espectador en algunas situaciones), es capaz de describir estas condiciones magistralmente.

Y aquí estamos nosotros para desenmascarar los entresijos de la cuestión: ¿qué trastornos mentales han sido retratados en las caricaturas o asociados a ellas de alguna manera? ¡Te lo contamos! Centrándonos en el compendio de trastornos que llevan el nombre de los propios personajes.

Disney: Trastornos Mentales Asociados

Del más conocido al más inaudito, los personajes clásicos encabezan el listado por definición. Aunque Disney continúa estructurando las personalidades de sus creaciones hoy día. Los apartados más interesantes han sido clasificados a continuación.

Describiremos los seis trastornos nominales: Peter Pan, Wendy, La Cenicienta, Dumbo, Rapunzel y Aladdín. Algunos conocidos, otros aterradores y poco comunes.

Peter Pan y Wendy

¿Quién no quedó prendado de la historia de dos jóvenes soñadores? Ese niño fantástico que no quería ser mayor y tuvo refugio en el País de Nunca Jamás, y esa niña embriagadora que supo lidiar con los Niños Perdidos y hacer que ninguno de ellos deseara su marcha. Pues sí, los personajes más emblemáticos de Nunca Jamás representan dos trastornos que no te dejarán indiferente.

Síndrome de Peter Pan

El caso de Peter es el más reconocido en la cultura, generalmente, dado el elevado número de personas que padecen el trastorno al que se le asocia y su póstuma depresión: el Síndrome que lleva su nombre.

Dicha condición mental se desarrolla en la edad adulta, y presenta un anacronismo que dificulta el desarrollo del día a día. Consiste en aquellas personas que han quedado ancladas a su infancia, de manera permanente. Contraen un temor impactante por el propio hecho de crecer y acarrear con los roles que, por edad, les corresponde en la existencia. Y sólo quieren jugar, divertirse y soñar con aventuras fantásticas, tal como cuando eres un niño, y vivir todas las emociones que esta etapa conlleva. Todo ello, por supuesto, deriva en una dificultad contundente para con sus relaciones personales, el trabajo, otras obligaciones y su desarrollo como individuos.

Al ser Peter Pan un personaje que no deseaba crecer, se mudó a Nunca Jamás con el resto de los Niños Perdidos, que deseaban exactamente lo mismo, jugar y divertirse por el resto de la eternidad. Este trastorno trae consigo posibles depresiones, ansiedad y falta de autoestima, dado que crecer es inevitable y la propia idea horroriza al que sufre de esto.

Síndrome de Wendy

Cuidando y jugando con los Niños Perdidos, la visión de éstos hacia Wendy se torna hacia lo maternal. Y es ahí donde entra la necesidad constante de Wendy de ser como una madre para ellos.

Al igual que el Síndrome de Peter Pan, el psicólogo Dan Kiley registró esta condición allá en 1983, y ambas están asociadas. El desencadenante de esta conducta es el miedo al rechazo, al abandono o a la desestimación en general por parte de otras personas. Y en sí consiste en la inevitable necesidad de cuidar, satisfacer y hacer feliz al prójimo, principalmente a los familiares, focalizándonos en los hijos o las parejas sentimentales. Y, así como el de Peter Pan es más frecuente en los hombres, el de Wendy lo es en las mujeres.

Podríamos convenir en que, de padecerlo, Wendy ejerce irremediablemente el rol de madre para los Niños Perdidos, retroalimentando entre sí ambos síndromes.

La Cenicienta

Estructurado por el doctor Peter K. Lewin en 1976, el llamado complejo de Cenicienta o trastorno de personalidad por dependencia fue definido, más adelante, por Colette Dowling. El mal en sí mismo comprende un profundo temor a la independencia por parte de las mujeres, así como un deseo incontrolable e inconsciente de ser cuidadas y atendidas sin descanso o excepción.

Conlleva también un pavor remarcado por la separación, y se torna mucho más destacable a medida que pasa el tiempo. La dependencia es tanto económica como emocional, en la mayoría de casos. Dificultando también el cómo se desenvolverá la persona afectada en su vida cotidiana, suele acarrear graves problemas conyugales, dado que la mujer que lo padece suele ver irritante cualquier mínimo defecto de su idealizado príncipe azul. Podríamos afirmar que va de la mano con una disociación hacia la imagen mental masculina.

Dumbo

El Síndrome de Dumbo o Efecto Placebo mantiene una interesante estructura reconocida, sobre todo, entre los grupos de psicólogos de Perú.

El trastorno asociado al adorable elefantito es un mal desencadenado por la falta de confianza en uno mismo. Suele ser retratado en deportistas, sobre todo. Sucede cuando el deportista en sí busca superar una meta (que él mismo se cree incapaz de alcanzar, aunque sí que lo sea) con ayuda de algún elemento o elementos externos a su persona y que, realmente, no producen ningún efecto real para con el logro a obtener, de ahí el término Placebo. Ejemplo: un atleta se cree incapaz de saltar un obstáculo, así que sabe que lo hará si en su bolsillo lleva una moneda de la suerte. O bien se coloca las medias de otra manera a la convencional, etc.

Con Dumbo sucede cuando, habiendo sido reprendido por unos cuervos, pierde su confianza y se cree incapaz de volar, ignorando el hecho de que sí podría hacerlo de todos modos. Con el objetivo de recuperar dicha confianza en sí mismo, el ratón y compañero de Dumbo, Timoteo, maquina un placebo para recuperar la confianza del elefante. Le entrega una pluma, con la que Dumbo podrá volver a volar. La pluma en sí misma no causa ningún hecho físico, pero Dumbo cree que sí, por lo que vuelve a volar al sostenerla.

Rapunzel

Una joven encerrada por su madre en lo alto de una torre, un día, conoce a un ladrón que la anima a salir al exterior. La joven posee un larguísimo cabello, por el cual se pueden realizar imposibles, como trepar hacia la torre, o utilizar como columpio y enredar a la gente, incluso.

La tricofagia o Síndrome de Rapunzel se asocia a este personaje por la temática del cabello. Afecta principalmente a mujeres jóvenes y consiste en un deseo incontrolable de ingerir su propio pelo, ya sea de la cabeza, de las cejas e incluso de las pestañas. En el caso de que sea un hombre, le sucederá también con su bello facial.

Este raro trastorno se deriva de la tricotilomanía, que consiste en el hábito de retorcerse o estirarse el cabello hasta que se desprende de nuestro cuerpo. Se trata de un mal especialmente preocupante y peligroso, dado que el tracto gastrointestinal humano es incapaz de digerir el pelo, y en gran cantidad ha de removerse quirúrgicamente antes de que provoque daños mayores, pues existen pocos pero alarmantes casos de jóvenes que han fallecido debido a grandes masas de pelo atoradas en sus estómagos. En casos graves, los pacientes requieren de evaluaciones psiquiátricas referidas al control de impulsos.

Aladdín

A pesar de que el nombre de este mal no se refiere concretamente a Disney, sí que lleva el nombre del ladrón aventurero de Agrabah que un día encuentra la lámpara de un genio, al cual podrá pedir tres deseos.

Y es que son tres también las enfermedades derivadas del Síndrome de la Triple A o Síndrome de Aladdín. Este mal es un trastorno a nivel genético. Se desencadena con la alteración de una proteína de nuestro cuerpo: la proteína ALADIN (de ahí su asociación), la cual es de envoltura nuclear y, su mutación o falta, produce graves carencias. Algunos pacientes sólo acarrean con dos de estas enfermedades, pero pueden contraer las tres al unísono, que son las siguientes.

Acalasia

Conocida como acalasia esofágica, esta enfermedad conlleva que el esófago sea incapaz de llevar los alimentos hacia el estómago, y suele darse en personas de ambos sexos y entre los 30 y los 40 años de edad.

Enfermedad de Addison

Este mal daña la corteza suprarrenal en los riñones y hace que produzca niveles hormonales alarmantemente bajos. Hecho que puede devenir en diferentes dificultades: carencia de respuesta inmunitaria, desequilibro de agua, sodio y potasio y aflicción al desarrollo sexual y la libido.

Alacrimia

Este síntoma médico deviene en la falta total o parcial de secreción lacrimal, tanto basal como refleja, lo cual puede hacer que nuestro cuerpo contraiga graves infecciones, sequedad ocular y diferentes problemas nerviosos y males en las glándulas lacrimales.

Y hasta aquí algunas de las enfermedades y trastornos mentales que llevan nombres de personajes de Disney. ¿Los conocías todos? No dudes en hacérnoslo saber y seguiremos estudiando casos similares más adelante.

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Fuentes: cuideo.com, rarediseases.info

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