Esta semana llega a nuestras salas de cine El Hombre Invisible. Dirigida por Leigh Whannell, se trata de una nueva adaptación libre de la novela homónima de H. G. Wells. A su vez un remake del clásico de Universal Monsters, totalmente independiente del paralizado Dark Universe. Universo que trataron de matizar películas como Drácula: La Leyenda Jamás Contada, y comenzar formalmente con La Momia.

La película contará la historia de una mujer a la que su ex novio acosa después de muerto. Él ha regresado como una entidad invisible y vengativa. Promete una buena dosis de terror, suspense y ciertas sorpresas a nivel narrativo.

El Hombre Invisible

Siguiendo las ideas del clásico literario, cabe preguntarse: ¿es realmente posible ser invisible? ¿Hay algún método científico que permita que no seamos vistos por nadie? ¡Descúbrelo con nosotros!

El Hombre Invisible y La Ciencia

Es sabido que la nueva película no tendrá nada que ver con la novela, aunque guardará alguna que otra similitud. Por ello, nos basaremos en materiales tanto del libro como de otras adaptaciones, dado que es un terreno más familiarizado con la cultura.

La novela nos presenta a Griffin, un auténtico sociópata encerrado en los engranajes de una mente de científico. Su locura no asciende desde el momento en el que logra sus objetivos, sino mucho antes. Y la novela lo plasma a la perfección. Podríamos convenir en que Griffin ya estaba trastornado antes de ser invisible. Aunque la psique del protagonista es objeto de un estudio diferente.

Siendo protagonista y antagonista para sí mismo, la obsesión de Griffin no tardaría en brindar resultados. Padeciendo albinismo y estudiando la densidad óptica, las herramientas encendieron la bombilla del talentoso joven. El por qué de realizar sus experimentos en solitario es algo que, si bien es fácil de explicar, es mejor leerlo en la propia obra. Comprendiendo así el deceso del personaje, entraremos en materia.

Las notas de Griffin y sus horas de lectura le llevaron a una conclusión: si se cambia el índice refractivo de un individuo (medida para vislumbrar la velocidad de la luz) para que coincida con el índice del propio aire, este será invisible al ojo humano.

Esto sería posible dado que, haciendo coincidir esta refracción del medio físico, el cuerpo de dicha persona no sería capaz de reflejar ni absorber la luz. La materia de estudio y motivo último de Griffin: crear al humanoide definitivo, y a su nueva raza de seres con invisibilidad.

En la historia, Griffin consigue emplear sus métodos consigo mismo, logrando hacerse invisible. Sin embargo, viéndose incapaz de revertir a su estado natural, lo cual haría una mella irreparable en su estado mental. Ahora bien, ¿arrojan veracidad los estudios sobre la refracción?

Ser invisible, ¿es posible?

Wells fue cuestionado muchas veces acerca del estudio realizado para contar la historia. Podemos afirmar que Wells estudió muy bien todas las objeciones que este tipo de personaje implican. No obstante, manteniendo que la novela es una obra de ficción. Y ello exime de dar mayores explicaciones realistas, si el autor desea remover o alterarlas a su antojo. Si a la hora de crear una ficción uno decide que en nuestro planeta se puede ser invisible, lógicamente para la novela será posible serlo sin ningún problema. Comprendiendo este concepto, estudiemos su trasfondo.

En 1913 conocemos a Yákov Isídorovich Perelmán, escritor divulgativo de astronomía, matemáticas y física. Miembro fundador del género literario de la ciencia popular. En su escrito La Física Puede ser Divertida (Physics can be fun) añadió sus pautas, desde un punto de vista científico. Señaló que un hombre tornado invisible utilizando estudios de Griffin se habría quedado ciego. El ojo humano funciona absorbiendo la luz entrante, sin dejarla pasar del todo, y el método refractivo dañaría la visión.

En la novela se salvaguarda esta anomalía de manera sencilla: resulta que Griffin no logra ser invisible al 100%. En el libro, citando textualmente, lo único visible era la parte coloreada del fondo de sus ojos. Con lo cual, el cuerpo en su totalidad de Griffin sí es invisible, salvo sus retinas. Por ello se piensa que llevaba unas gafas oscuras, también en algunas adaptaciones o parodias del personaje.

El Hombre Invisible

Sumándose a otras objeciones al hecho, el ojo es una cámara oscura a tamaño reducido. El instrumento permite obtener una proyección plana de una imagen sobre la zona inferior de su superficie. Siendo posible así la fotografía, entre otras facetas de la visibilidad. Asimismo, si las paredes que confinan la cámara oscura no fueran visibles, no podrían formarse imágenes sobre la retina. El cristalino tampoco cumpliría su función de lente si su índice refractivo es igual al del aire.

Lejos de la discusión y más cerca de la realidad, no es posible que una persona se vuelva invisible. Sí que podemos alcanzar el efecto de ilusión óptica, para que una persona no sea visible en ese momento (tal y como hacen los magos en sus espectáculos, utilizando espejos de manera estratégica). No podemos adherir el efecto a nuestra morfología permanentemente.

Todo ello se debe a los factores necesarios para crear dicho efecto. La ciencia, la tecnología y un objeto que altere la sensación que provoca la luz.

Objetos y personas: la alteración de lo visible

El INRS o Instituto Nacional de la Investigación Científica posee diversos equipos de estudio. Uno de ellos está centrado en la óptica, ingeniería de microondas y campos de fotónica. Publicó en 2018 un ensayo aplicado a la capa de invisibilidad. No como la de Harry Potter, sino más bien como un catalizador. Ello ocultaría otro objeto en un área concreta, jugando con la percepción del color.

Se publicó en la revista Optica de la OAS (Sociedad Americana de Óptica). Anteriormente, la ciencia creía haber descubierto la forma de alterar el efecto de la luz sobre un cuerpo, de forma artificial. Gracias a unas telas compuestas por estructuras electrónicas nanométricas. Telas que consiguen dar ese efecto de invisibilidad, haciendo posibles varias utilidades para numerosas industrias del mundo.

José Azaña, líder de dicho grupo en el INRS en Montreal, logró el efecto junto a su equipo. Un objeto puede volverse invisible al ser iluminado con luz de espectro completo. El fin de la investigación tendrá aplicaciones inmediatas en las telecomunicaciones.

Habiendo fallado la aplicación de estas capas de invisibilidad, la respuesta se hallaba en la aplicación de la luz externa. Utilizando luces artificiales, era posible volver un objeto invisible en un rango pequeño. La técnica fallaba al aplicar luz que no estuviera diseñada para las limitaciones del proyecto. Al repetir el experimento utilizando luz natural, se debía tener en cuenta que posee en su rango de frecuencia todos los colores posibles.

La solución: alterar la propagación de la luz alrededor del objeto a ocultar.

El problema es que los diferentes colores o frecuencias del espectro de la luz requieren diferentes intervalos de tiempo. Con el fin de atravesar el dispositivo de invisibilidad. Como resultado, la distorsión temporal creada en torno al dispositivo revela su presencia, arruinando el efecto de invisibilidad.

Así lo explicaba el profesor Azaña. La solución que dio su equipo: hacer que las ondas se propagaran a través del objeto, en lugar de rodearlo. Eludiendo así cualquier distorsión en las ondas alrededor. La técnica desplaza las frecuencias de luz a regiones del espectro que no van a verse afectadas. Ya sea por la propagación o reflexión de la luz a través del objeto a ocultar. Alterando la percepción al haber pasado esta frecuencia a la región espectro, la región natural de lo alterado no estaría ahí. No habría reflejo. Con lo cual, no seríamos capaces de visualizarlo.

Una vez esquivado el objeto, la capa de invisibilidad invierte este desplazamiento de la frecuencia. Reconstruyendo el estado inicial de la onda. De esta forma, ninguno de los dos objetos es detectado por nuestro ojo. Ni lo que se quiere ocultar ni la capa.

El experimento está basado en el Efecto Talbot, de Henry Fox Talbot. Podría solucionar varios problemas con su aplicación a las telecomunicaciones, y crear nuevos dispositivos que ayuden a otras investigaciones. Alterando las ondas, podrían también eliminarse dispersiones de señales, ruido o interferencias durante transmisiones de datos.

El siguiente paso sería ver si es posible hacer invisible un objeto en dos dimensiones. U objetos tridimensionales macroscópicos. Estudios sobre los que Azaña y su equipo continúan trabajando hoy día.

Después de su exposición, aquí llega la explicación simplificada. En el patrón del espectro hay colores que el ojo humano no capta. Supongamos que delante tuya tienes un objeto de color azul. Al aplicarle la tela nanométrica, el azul será removido a la zona del espectro que no podemos ver. Con lo cual, el objeto seguirá estando ahí y en la misma posición, pero nosotros no lo veremos.

Si en algún momento del futuro esto puede aplicarse a individuos, se realizarán pruebas para ver que no supone un riesgo a la salud. Tanto del que investiga como del que padece los resultados. Y, probablemente, se lleve como finalidad para ser aplicado en otras industrias.

Otras aplicaciones y estudios

La investigación es cercana a los otros tipos de ondas, como las sonoras. Los resultados que arrojan veracidad podrían incluir mejoras para la seguridad ciudadana. Por ejemplo, al hacer un edificio invisible para las ondas sísmicas, eludiendo terremotos.

Asimismo, su aplicación podría traer consigo descubrimientos. Especies animales y decodificación de información oculta. Incluso una mayor comprensión de ciertos tipos de procesos médicos. Podríamos observar con mayor optimización a las especies animales en su medio natural. O mejorar la estética de ciertos lugares, transformándolos en algo acogedor para nosotros.

Las vertientes de la invisibilidad no son sólo científicas en la ficción. También se han tratado mediante la magia. Y ya sea de origen mágico o científico, hay obras que trataron de concienciar lo que supondría que estas posibilidades cayeran en malas manos. Algo que podría darse en la realidad si se descubre cómo llevarlo a cabo. Todo ello transforma la invisibilidad en un descubrimiento de doble filo.

En las definiciones oficiales de un objeto invisible encontramos las facetas que debe reunir. Con el fin de que sea correctamente clasificado como tal. Estas facetas son las siguientes. El objeto ha de ser del mismo color del fondo, para lograr camuflarlo. Debe estar en un ambiente extremadamente oscuro o extremadamente luminoso. O bien debe posicionarse detrás de un objeto. También se considera invisible si está en el punto ciego del observador. Y, por último, también lo es si altera su propia apariencia. Esto deriva, a su vez, en dos maneras de llevarlo a cabo. Biológicamente (pulpo, camaleón…), o tecnológicamente (cámaras o dispositivos que alteran el reflejo).

El matemático Gunther Uhlmann halló en 2003 la ecuación que define a los materiales invisibles. Utilizando las posibilidades matemáticas y físicas, otros científicos basaron sus estudios en el intento de desarrollo de la invisibilidad.

El origen de todas las investigaciones podría remontarse a 2006, cuando se realizaron los primeros ensayos registrados. El profesor David Smith y su equipo, localizados en la Universidad de Duke, Carolina del Norte, crearon un metamaterial a base de ondas electromagnéticas. Estas volvían los objetos solo visibles por medio de detectores. Asimismo, el profesor Xiang Zhan y su equipo de la Universidad de Berkeley crearon un material 3D. Este era capaz de desviar la dirección natural de luz visible a través de luz infrarroja.

En la ficción encontramos métodos mágicos, como Harry Potter, y métodos científicos, como Sue Storm de los 4 Fantásticos, por ejemplo. Suena maravilloso a la par que, como concepto, muy futurista. Pero ya hemos visto que la ciencia se está encargando de ello, ¿quién sabe si dentro de unos años tú mismo podrás utilizar una de estas capas?

El Hombre Invisible, más visible que nunca

Cierto, no podemos verle. Pero no has de decepcionarte, pues lo que sí que podrás ver es su nueva película este viernes 28 de Febrero en cines. ¡No te pierdas el último tráiler!

¿Y a ti? ¿Te gustaría que fuera posible ser invisible? ¡No dudes en hacérnoslo saber! Y cuidado con regalarle una capa invisible a la persona equivocada. Ya sabemos que no es muy buena idea.

El Hombre Invisible

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Fuentes: El País, ABC, El Hombre Invisible (Novela de H. G. Wells, 1897)

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