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Personajes de cómic en el cine. Joker (2)

Desde el final de la serie ‘Batman’ en el año 1968, corrían tiempos oscuros para el caballero de la noche en la pantalla grande. En 1978, el hombre de acero y su álter-ego Clark Kent habían tenido su primera aparición y se había convertido en el superhéroe más popular del cine.

Once años después, Tim Burton decidía coger las riendas de una misión complicada: llevar a Bruce Wayne y a Batman al lugar donde ya pertenecía en los cómics, a ser un referente. Y objetivamente podemos decir que lo consiguió.

Batman (1989) tiene muchas cosas buenas. Podríamos hacer varios artículos hablando de ellas, pero hoy nos vamos a centrar en nuestro personaje de la semana, el Joker, y en el segundo actor que le prestó su actuación.

2. Jack Nicholson

Un icono. Es posible que otros Joker posteriores hayan elevado a los altares al personaje, sobre todo a nivel de premios y crítica, pero fue Jack Nicholson el que convirtió al personaje en un icono, en un villano con tantas capas que todos querrían parecerse a él.

Y eso que, aunque muchos no lo saben, Nicholson estuvo a punto de no interpretar al príncipe payaso en esta película.

Grandes exigencias a Warner

Nicholson siempre fue la primera idea de Burton para meterse en el papel del antagonista del caballero oscuro, pero el proceso para conseguirlo no fue un camino de rosas precisamente.

El actor rechazó la oferta en un primer momento. Él no necesitaba al Joker, ya era un actor premiado y con una grandísima reputación, por lo que se hizo de rogar.

El estudio inició entonces el plan B: ofrecer el papel a otros actores famosos para llamar la atención de Nicholson. El director pensó en nombres como Willem Dafoe y David Bowie, pero finalmente la propuesta fue para Robin Williams. Existe la certeza de que Burton nunca consideró a Williams como un candidato al papel, algo que ni el mismo actor supo en un primer momento. ¿Cuál fue el resultado de la estrategia? Todo acabó con Nicholson rechazando los consejos de su entorno, aceptando el papel. El daño colateral fue que Robin Williams juró no trabajar nunca con Warner hasta obtener una disculpa personal, incluso rechazando algún papel en secuelas de esta película.

Aunque el sí de Nicholson tenía condiciones, y no pocas. Primero, quería tener la última palabra sobre el aspecto final del personaje. El equipo del film le presentó tres posibles looks y tuvieron suerte: el último de ellos le convenció y es el que finalmente aparece en la película.

Además, el bueno de Jack obligó al estudio a que su nombre apareciera en toda la publicidad del film por delante del de Michael Keaton, quien interpretaba a Batman y era el protagonista de la película. En la siguiente foto veréis si el estudio tragó también con esta exigencia.

Las condiciones no acababan aquí. Nicholson también quería decidir su propio horario, dando prioridad a los partidos de baloncesto de su equipo favorito, Los Ángeles Lakers.

Por último, estaba el asunto más peliagudo, el salario. Jack Nicholson tenía un alto caché que los productores no podían asumir. El propio entorno del actor le recomendó que rechazara el papel por este motivo, pero Nicholson demostró tener una gran visión de negocio y propuso un plan al estudio. Él aceptaba rebajar su sueldo hasta los 6 millones de dólares y a cambio, se aseguraba un porcentaje sobre los ingresos en taquilla de la película, en torno a un 10%, además de llevarse también una parte por los derechos de imagen. Warner aceptó y el actor acabó llevándose por esta película alrededor de 60 millones de dólares, subiendo la cifra casi hasta los 100 millones después del estreno de todas las secuelas, aún sin su presencia.

Tras estas duras negociaciones, todo estaba listo al fin.

Gran actuación… con baile improvisado

Tim Burton solo puso una norma muy clara a Nicholson: el lado oscuro del Joker tenía que dar miedo partiendo del sentido del humor. Tenía que hacer honor al nombre de su personaje y ser más bromista que nunca.

Para ello, el actor buscó referencias en su infancia, en los dibujos animados y a la vez, en su trabajo en El Resplandor, consiguiendo una actuación amenazante y bufonesca a partes iguales. A diferencia de la actuación de su predecesor, César Romero, aquí se siente al Joker como alguien poderoso. Alguien caótico, pero aún así capaz de aprovechar ese caos para manipular todo a su antojo.

Fue difícil convencerle, pero mereció la pena. Nicholson lo dio todo de sí. Una muestra de ello es una escena concreta. En plena fiebre ‘Joaquin Phoenix‘, poca gente sabe que antes de él, ya existió un baile improvisado por parte del Joker. Nicholson escapaba de una casa y lo hacía con unos movimientos que no estaban en el guión.

httpss://youtu.be/9OufCgFZCyU

Jack Nicholson también nos dejó varias frases memorables compartiendo escena con el caballero oscuro.

“Ya he estado muerto una vez, y eso libera mucho. Deberías probarlo, como terapia”

“Dime una cosa amigo mío, ¿has bailado con el demonio a la luz de la luna?”

httpss://youtu.be/jKX0q9PsJyE

En resumen, Nicholson ofreció una gran actuación, con una risa y unos movimientos histriónicos sin llegar a la sobreactuación, equiparando a su personaje a Batman en cuanto a protagonismo, y ganándose el cariño de crítica y público, que pidió su vuelta de todas las formas posibles. Pero no volvió. La carrera de Nicholson como Joker acabó en la misma película que comenzó y convirtió al personaje en un villano de referencia. Quizás, el mejor villano de la historia.

Y después…

Parecía que el personaje de Joker quedaba maldito, y que nadie se atrevía con él porque cualquier actuación quedaría por debajo de la de Nicholson. Pero quizá se equivocaban…

Estad atentos a Superficción, porque ests  serie continúa y aún quedan muchas cosas que decir sobre el Joker en el cine.

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