VIDEOJUEGOS

Adaptación: ¿recurso interesante o forma de vender?

Hace muy poquito que Netflix estrenó en su plataforma la adaptación de The Witcher, un hecho que no ha dejado indiferente a nadie. Su autor Andrzej Sapkowski se ha convertido en el más vendido en Amazon durante este mes y el videojuego The Witcher III, de 2015 vuelve a estar en boca de todos. A muchos ha gustado la historia de Gerardo, el Magias, pero tenemos tres opciones para poder disfrutarla y la original es la que menos llama la atención del público.

Sapkowski empezó con toda la historia de Geralt en 1990, cuando publicó un primer cuento llamado Wiedzmin, que viene a significar El Brujo, en una revista polaca dedicada al género de la fantasía. Pero este cuento caería en el olvido, ya que en 1992 apareció la primera entrega de la saga (aunque cronológicamente sea “El Último Deseo”, el siguiente en salir) con el título de “La Espada del Destino“. La primera edición en español de estos dos títulos se realizó en 2002, casi diez años después de su salida.

Cinco años después de estos lanzamientos y continuando con los mismos surge el primero de los videojuegos. The Witcher, el videojuego llegó como la primera entrega de la secuela a la historia de los libros, con el objetivo de ampliar la historia que nos cuentan en las siete entregas. Aquí empezó la verdadera expansión de la saga.

Tras tres exitosos videojuegos, donde el tercero fue el más aclamado, Netflix decide traernos su versión de la historia basada en los relatos de “La Espada del Destino” y “El último Deseo“. Esto a hecho que los fans tengan diversas opiniones. Aquellos que van de primeras a descubrir la saga y empiezan con la serie tendrán una concepción diferente que aquellos que empezaron con los libros.

Este podría ser el ejemplo más actual, pero la adaptación de libros siempre han estado a la orden del día en el cine, y posteriormente en los videojuegos. Cuando hablamos de estas adaptaciones suelen venirnos a la cabeza dos ejemplos claros: El Señor de los Anillos y Harry Potter, dos de las sagas de libros más exitosas de todos los tiempos. Cada una de ellas tienen una saga de videojuegos o varias a parte de todas las películas que han sacado.

De El Señor de los Anillos tenemos tres películas, cada una con su videojuego, los cuales eran de una calidad bastante buena; así mismo, Harry Potter tiene ocho películas numéricas y de cada una salió un videojuego. Pero no solo sacaron juegos de cada película, la saga de Tolkien ha dado para sacar 33 videojuegos todos ambientados en la Tierra Media.

Estos datos nos pueden llevar a realizar una reflexión: ¿hasta qué punto sale rentable explotar las adaptaciones de novelas o películas para hacer videojuegos? Todos recordamos títulos de películas que cuando salían a la cartelera venían de la mano con un juego para las consolas de la generación. Algunos muy buenos como los ejemplos anteriores, pero otros terribles, donde te presentan un producto hecho por contrato más que por gusto.

Un ejemplo de esto son los videojuegos de Harry Potter, los cuales sufrieron un declive en calidad a partir de la tercera entrega. Las tres primeras entregas nos dejaron videojuegos muy entretenidos y que contaban la historia de los libros en vez de contar las películas. Como dato extra, Harry Potter y la Cámara Secreta de Game Boy Color es uno de los mejores RPG que un servidor ha jugado.

A partir de El Caliz de Fuego, los videojuegos de Harry Potter pasaron a ser de una calidad terrible y muy poco entretenidos. ¿Por qué si conseguisteis lanzar tres grandes títulos caísteis en la mediocridad? Luego resulta que fue Electronic Arts quien los llevó a cabo y lo que extraña es que los tres primeros salieran bien.

Hablemos ahora de la adaptación de películas que no provienen de una novela. Si dedicamos un esfuerzo mental no muy exagerado nos vienen a la cabeza cantidad de títulos de películas de animación. Éstas trajeron un videojuego con el mismo título de los cuales nadie se acuerda, destacando El Rey León, Aladdin y Toy Story. Estos títulos marcaron en la época que salieron por ser de los mejores que aparecieron en las consolas que los acogieron.

Con tantas películas buenas como Shrek, Cómo Entrenar a tu Dragón o Kung Fu Panda cabría esperar que sus videojuegos estuvieran a su altura. No dejaron de ser unos títulos vacuos que no hacían honor a su procedencia. Una adaptación hecha para vender más que en pos de la calidad.

Podemos concluir diciendo que no es necesario que cada película de animación o basada en novelas vengan con un videojuego bajo el brazo. Gracias al auge de la industria y la expansión de las compañías indies esta práctica ha quedado en el olvido. Antes de esto, estos títulos eran contratos de la industria del cine, como si el videojuego fuera un elemento más del merchandising de la película.

Pero, esto abre otro sendero a explorar, el caso contrario: videojuegos hechos películas. Ya en el pasado tuvimos el caso de Tomb Raider, título de Square Enix que llegó a la gran pantalla en 2001, seis años después del lanzamiento del juego en PlayStation. Por supuesto no tenían nada que ver, la película fue una decepción para aquellos que jugaron al videojuego en su día.

Hay más ejemplos, como Mortal Kombat, Street Fighter Resident Evil, pero ninguna deja de ser un chiste en comparación con el juego. ¿Realmente es necesario este tipo de adaptación? Personalmente creo que deberían separarse las obras del cine y las de los videojuegos, es decir, que coexistan y que incluso se complementen, pero dar dos veces lo mismo y que una de ellas salga mal es un atraso.

 

 

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